Japón y la arqueria Zen
Los Shogun o líderes militares gobernaron desde el siglo XII al XVI. Durante ese largo periodo crearon escuelas militares para la enseñanza del tiro con arco de infantería y a caballo.
Puntas japonesas
El tiro tradicional en Japón consistía en disparar el mayor número de flechas posibles a un blanco colocado al final del largo pasillo del templo a una distancia de 120 metros. Los arqueros entrenaban en tres niveles de exigencia en los que debían disparar 300, 500 y 1500 flechas por día de acuerdo al nivel.
Otra competencia que perdura desde hace 1300 años es la denominada Inuomono, y se realiza disparando el arco a caballo.
Cuando el arco dejó de ser utilizado como arma se convirtió en un elemento para el desarrollo personal. Así nació el Kyudo o “Camino del Arco”.
El Kyudo adquirió un carácter institucional a partir del siglo XVII y en el se produce la fusión de creencias Confucionistas, Budistas y del Shintoismo. El tiro con arco adquiere así un concepto místico y religioso, desarrollando rituales perfectamente elaborados para tomar, tensar y disparar el arco.
En China, hace muchísimo tiempo atrás se comenzó a utilizar el arco para iniciarse en la meditación Zen. El arco siempre se había usado como arma para la caza y la guerra, pero por diferentes razones algunos de los Grandes Maestros del Zen se instalaron en Japón y a partir del siglo XVI el Kyudo alcanzó su importancia actual. Crearon escuelas herméticas para la enseñanza, que rivalizaban entre si. De esas épocas se cuentan leyendas sobre las hazañas realizadas por famosos maestros de Kyudo.
Arco japones de bambu, kyudo
Para el tiro se utiliza un arco largo construido en bambú con técnicas especiales desarrolladas a través del tiempo por los maestros arqueros. Las palas son asimétricas, siendo la superior mucho mas larga que la inferior.
Las flechas son largas y se debe tratar que su vuelo sea recto, sin parábola, hasta impactar en la diana. La cuerda se tensa por detrás de la oreja del tirador y se utiliza un guante especial, muy valorado por los arqueros que se pasa de generación en generación.
La ropa que usa el arquero que practica Kyudo es de estilo antiguo. Se la conoce como Shozoku, los pantalones Hakama y los calcetines Tabi. Son anteriores al periodo feudal.
El Zen no es una filosofía o una religión que trate de lo moral. Su objetivo es la experimentación y no el entender. Para nosotros, occidentales, resulta difícil captar el concepto y poder explicarlo con claridad.
El Kyudo es uno de los diferentes caminos que permite el acercamiento a las experiencias Zen. Lo que más importa es la forma, el ritual del disparo. No interesa si la flecha da en la diana.
Hay dos principios que para la óptica occidental encierran cierto misticismo. Uno es el que dice que el tiro debe ser tan natural como el agua que fluye libremente. Que significa eso? Que el espíritu, la mente y el cuerpo deben estar en perfecta armonía en el momento que la flecha parte hacia el objetivo.
El segundo dice que cuando soltamos la flecha, esta debe escapar de entre los dedos como se desliza la nieve de una hoja que la sostiene. Cae de repente, sin ninguna intencionalidad. Nos da la idea que no interviene el pensamiento consiente.
El otro concepto importante para el arquero que utiliza el Kyudo para acercarse al Zen es el aquí y ahora. Cada flecha disparada vale por si misma, el pasado y el futuro no cuentan.
El error también tiene su aspecto positivo porque se utiliza para aprender y crecer a partir él.
El dominio de las emociones permite controlarse en los disparos fallidos y no festejar con los aciertos. Se debe disfrutar con cada flecha disparada.
La concentración es uno de los aspectos centrales para el Kyudo. Se tiende al “Mushim” o “estado sin mente”. En estas circunstancias el pensamiento y la acción ocurren en forma simultánea, sin interferencias.
Se trata de llegar a un estado similar al trance, atendiendo a una sola cosa, olvidando al mundo exterior y al tiro en sí.
Aunque parecen muy distintas la arquería occidental de la concepción del Kyudo enfocada al Zen, hay elementos muy valiosos que puede rescatar el arquero de competición de las enseñanzas que proporciona. La actitud mental, el dominio de las emociones, la aceptación de los errores como medio de aprendizaje, la concentración y la meditación son cualidades indispensables para el tiro con arco en cualquier parte del mundo.
Dibujo de Toppi
Corea
En la actualidad Corea es una de las grandes potencias mundiales del tiro con arco competitivo.
Su tradición en el tiro data de tiempos muy lejanos. En épocas más cercanas, que coinciden con el término de la Edad Media en Europa la familia real instauró el Gran Ritual del Tiro con Arco.
La primera celebración oficial se efectuó en 1471 y estaba destinada a fortalecer los vínculos entre el pueblo y sus gobernantes.
El Emperador disparaba cuatro flechas para iniciar la competencia mientras se entonaban himnos. Después tiraba la gente común y el Emperador entregaba premios a los que habían acertado.
Se pretendía además resaltar los valores predicados por Confucio donde la cortesía era considerada esencial para la convivencia pacífica del pueblo guiado por las ideas del gran filósofo chino nacido 500 años antes de Cristo.
La dinastía Chosún, que gobernó hasta 1863 creó muchos campos de tiro donde practicaba la gente de clase media y se realizaban exámenes militares.
En las últimas competencias mundiales y Juegos Olímpicos los coreanos a demostrado ser los mejores arqueros del mundo tanto a nivel femenino, donde son prácticamente imbatibles, como a nivel masculino. Ello se debe de manera fundamental al excelente trabajo de entrenamiento, a la constancia y espíritu de sacrificio y a las condiciones de los arqueros.
Flechas japonesas con motivos ornamentales